Cuando escribe usted

 

M. B.: ¿Cómo llegó a dedicarse a la actividad doctrinaria, y cuáles fueron los puntos cardinales que guiaron sus pasos en esta área? ¿Cuando escribe usted se imagina hablandole a algún tipo de lector en particular?

– R. F..A raíz de lo antes dicho juntamente con mi rehabilitación comienzo a profundizar mucho más cuestiones sobre la materia y a leer hasta un punto que consideré que era una actividad un tanto “autista”, si se puede llamar así, y sentí la necesidad de transmitir algunos de los conocimientos para que en alguna medida pudieran ser útiles para otros de modo que se fueron plasmando en trabajos escritos y publicaciones. En realidad cuando escribo trato de despejar mis propias dudas más que dirigirme a un interlocutor en particular, pero asimismo trato, no se si lo logro, de que se satisfagan también algunas dudas que pueda tener el lector o aportarle información que a lo mejor no puede conseguir o no tiene tiempo de hacerlo. Esa es en términos generales la idea.-
-M. B:: ¿Qué futuro tiene depositado en las nuevas generaciones del derecho penal argentino? ¿Qué mensaje le deja a los estudiantes?
– R. F.: En la Universidad – Católica de Cuyo (sede San Luis) – he podido observar estudiantes con muchas inquietudes, que tratan de profundizar, es decir, que no se quedan con lo necesario o imprescindible para aprobar una determinada materia. Esto es absolutamente promisorio pues marca una tendencia de naturaleza positiva, por ello soy partidario de la creación de institutos o ateneos o como quiera rotulárselos, destinados a la investigación y a la profundización del área que más le atraiga al estudiante, ya que hoy día el acceso a la información, vía internet, es voluminoso, como así también la obra escrita tradicional, de allí que estimo importante tratar de que se pueda hacer una orientación en ese fárrago de información para evitar la dispersión y lograr la concentración en determinados temas.-
Finalmente, como mensaje para los estudiantes, sólo podría decir que siempre el logro de algo implica un esfuerzo, generalmente un gran esfuerzo, y ello determinará su futuro, pues a pesar de que a veces desalienta ver que algunos obtienen éxitos efímeros a costa de otros o sin agregarle el plus del esfuerzo, lo que perdura es lo otro y no se debe olvidar la premisa de Bacon: “el conocimiento es poder”. La Universidad proporciona oportunidades para adquirirlo pero no todo pasa por allí, sino que es menester asimilar las experiencias de vida para poder comprender mejor la realidad cotidiana a la cual se le puede adosar ese conocimiento. Es una cuestión de formación y es muy difícil e inapropiado dar consejos cuando no se los piden.
-M. B.: ¿Cuáles son sus próximos proyectos editoriales?

– R. F.: El último trabajo que va a ser publicado por Ediciones Jurídicas Cuyo, probablemente en el mes de marzo de este año, se titula “Delitos de índole sexual” que justamente trata las reformas introducidas por la ley 25.087 al título 3 (Delitos contra la integridad sexual), capítulo 2 del Código Penal. Estimé que a más de casi cuatro años de introducida dicha reforma, existían varios trabajos doctrinarios sobre el particular y también alguna jurisprudencia sobre algunas facetas polémicas de dicha reforma que podrían ser compendiadas en un libro a los fines de ponerlas a consideración de los potenciales lectores. La obra está prologada por el Dr. Carlos Parma, un enjundioso estudioso del derecho, que también ha escrito sobre el particular, lo cual constituye algo muy honroso para mi.-
En este momento estoy trabajando sobre un tema referido a las calumnias e injurias y he convocado a colaborar en el mismo a un aventajado alumno de la Universidad Católica de Cuyo a quién le pronostico un futuro brillante en el área del Derecho Penal.